Las verrugas plantares son lesiones dérmicas causadas por el virus del papiloma humano (VPH), que entra en la piel a través de pequeñas heridas, fisuras o grietas.
Es una lesión delimitada, recubierta por una callosidad y con puntos negros visibles, que corresponden a la vascularización de la verruga.
Generalmente provoca dolor al caminar, al estar de pie o al pellizcarla. Puede confundirse con un heloma (“ojo de pollo”) o un callo, por lo que es fundamental acudir al podólogo para un diagnóstico adecuado.
Afecta con mayor frecuencia a niños y jóvenes, y puede presentarse de forma aislada o en forma de “mosaico”, más extensa pero menos profunda.
El tratamiento suele incluir varios pasos y requiere seguimiento:
Cuando los tratamientos químicos no dan resultado, se puede optar por una pequeña intervención quirúrgica para extirpar la verruga.
El contagio se produce al caminar descalzo por zonas públicas como:
No todas las personas que entran en contacto con el virus desarrollan una verruga; depende del sistema inmunitario de cada uno. Durante la pandemia se ha observado un aumento en los casos, posiblemente relacionado con el estrés.
En caso de tener una verruga, es importante lavarse bien las manos tras tocarla para evitar su propagación a otras zonas del cuerpo.
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